viernes, 20 de mayo de 2011

MARQUES DE SADE “ EMILE DE TOURVILLE”

Esta hermosa y profunda historia no podría empezar sin antes dar una introductoria biografía de quien la narra. Donatien Alphonse Francois de Sade, de quien se deriva el “sadismo”, para definir ciertos comportamientos en los que intervienen la crueldad y el crimen para alcanzar la voluptuosidad. Este importante escritor pasa 30 años de los 74 de su vida en una prisión, y es allí donde escribe la mayor parte de sus libros e historias. En éste caso hablaremos de Émile de Tourville.
Émile de Tourville, es sin duda alguna, una dramática historia de amor y de dolor. En la época en que se escribe esta, lo  más importante para las familias y la sociedad es el honor, aquel acto de abstinencia sexual de los cuerpos hasta llegar al matrimonio. Es por ello que quien falte a éste se suma a una vida de desgracias.
Es así como empieza esta historia: el Conde de Luxeuil (teniente general) de unos 56 años volvía a su hogar en un carruaje, cuando iba en medio de un bosque, de repente escucha los gritos de una joven, una joven que pide auxilio. El conde no duda en perseguir el llanto, cuando la encuentra es una bella adolescente inundada en desespero y gritos y con su cuerpo empapado de sangre. Debido a la oscuridad de la noche ni el conde ni sus hombres pueden descifrar la fuente de la sangre de aquella muchacha, ella pide ayuda clamorosamente y para su fortuna el conde decide ayudarla y la lleva a su morada, lugar donde la esconde.
En aquel lugar precisan que la joven, cuyo nombre es Emile, tiene heridas en sus manos, es de allí donde proviene la sangre, pero sus heridas mas profundas se encuentran en el alma… Después de haber cuidado a la joven y de estar a la espera de su recuperación durante varios días el conde le pide a la muchacha que le cuente el motivo de su tragedia, petición que no es negada, y es así como Émile empieza a relatar sus mas intimas desgracias:
“Soy hija del presidente de Tourville, demasiado conocido y distinguido como para que no sepáis quien es” asi empieza a contar su historia, menciona datos como haber estado en el convento y ser huérfana de madre. Su padre fue quien siempre estuvo pendiente de sus cosas y sus estudios. Depositaba en ella una gran confianza y era además su predilecta, razón por la cual la envidiaban sus hermanos. Su padre le daba suficiente libertad, pero un dia a causa de esta misma ella se tropieza con el amor; un joven muchacho que se encuentra en una de sus salidas a pasear y que la saca de un gran apuro al defenderla de violentos hombres. La chica expresa que no puede revelar el nombre de aquel joven, asi que para referirse a el simplemente dice: M de…. Y empieza una bella historia de amor que será al mismo tiempo una desgracia.
Después de algunos cruces de palabras M de.. y Émile deciden reunirse a escondidas 3 veces por semana, razón por la cual, ésta recurre a mentir a su padre y hermanos diciendo que va a visitar a su tía, pero el lugar de encuentro es la casa de una mujer amiga del joven llamada la Berceil, quien vive en la misma calle que la tía de Émile.
En el sexto encuentro enceguecida por el amor o los deseos del cuerpo Émile pierde su honor. Es así como lo describe: “el adquirió tal dominio sobre mi, supo seducirme de tal modo que abusó de mi debilidad y me convertí en sus brazos en ídolo de su pasión y en victima de la mía”
Este bello romance dura un año, hasta que se llega el día en que esta vida llena de dulzura y amor, se convertirá en un tormento para la pobre Émile, quien sospecha poco de lo que le espera. La Berceil por medio de engaños la lleva a un supuesto nuevo encuentro con su amado, pero en realidad ha vendido su verdadero Honor a un hombre ya mayor quien toma su cuerpo bruscamente y sacia su sed de placer con el dolor del corazón y el alma de la frágil muchacha, quien después de esto queda desvergonzada y se deja convencer de la malvada mujer para no contar nada a su amado, pero éste ya les había visto cuando se dirigían a aquel lugar.
En el próximo encuentro no es M… de quien llega a la clandestina cita, sino sus hermanos, quienes por medio de la fuerza llevan a Émile a un lugar donde solo le pertenecía el encierro y el dolor. Allí encargan a una mujer de azotarle en los brazos hasta que sangre, 3 veces por semana. Es asi como estos crueles hombres le cobran su acto impuro de haber perdido el honor y manchar con ésta pérdida a la familia. La razón por la cual la han descubierto es que su mismo amado les ha contado todo, creyendo solo en lo que vio su mirada piensa que nunca existió amor, pero es el quien lo demuestra con esta terrible traición. Inevitablemente la pobre jovencita se siente destrozada.
Al cabo de algunos meses logra escapar de allí, y pidiendo auxilio en el bosque es cuando se encuentra con el Conde de Luweuil.

Después de escuchar todo esto y anonadado por tanta tragedia el conde le hace saber a Émile que a pesar de sus errores no es ella merecedora de tantos sufrimientos. Así que como condición para poder ayudarle le exige las direcciones de cada una de las personas que tanto daño le han hecho y el nombre de su oculto amado… A lo que ella responde: es el Marqués de Luxeuil” Si, el hombre del que tanto habló, al que tanto ama y el que tanto daño ocasionó en ella es el mismísimo hijo del conde de Luxeuil.
Afortunadamente ocurre un final feliz, el conde se encarga de que su hijo se de cuenta de su error y se arrepienta de ello, tomando por esposa a Émile, quien a pesar de su dolor decide perdonarlo por haber creído en sus ojos y no en su corazón. Adicionalmente el padre de ella se da cuenta de todo lo que han hecho sus hermanos y exige no volverlos a ver nunca más, otorga la mano de su hija al Marques Luxeuil y permite que formen un lugar donde prime el amor y pueda cesar el dolor. Finalmente en esta historia cada uno obtiene lo que merece.

¿QUÉ PUEDO DECIR SOBRE EL SENTIDO DEL CUENTO?

Este cuento tiene un sentido demasiado dramático, pero que es inevitable no querer perseguir cada una de las líneas que lo relata. Bajo mi concepción un poco duro y cruel, de esas pocas veces que una lectura me provoca la sensación de melancolía y de llanto, pero sus palabras son las que provocan este efecto en mi. En cuanto a sexualidad habla únicamente lo necesario, nada carnal ni excesivo.
Poco sabia yo del señor Sade quien escribe esta novela, pero  mas tarde al leer un poco de Michel Onfray me basta para desilusionarme un poco de la forma poetiza de hablar de Sade, esque sus argumentos también me convencen.
Hablando de la estructura del cuento, pienso  que es imaginativa y que refleja esa magia intensa del amor, de la seducción, de arriesgarlo todo, de perder un poco y también de sufrir mucho. De dejarnos llevar por las emociones y los sentidos, por satisfacer los deseos del cuerpo, pero a lo mejor con ellos herir el alma, por pensar que lo maravilloso es eterno y que contrariamente corto puede ser el dolor. Es esa utopía de lo maravilloso la que nos hace sumergir en la locura y las mariposas en el estomago las que permiten que el sexo sacien la sed del interior, que simplemente nos pide a gritos tratar de ser feliz. Acaso que puede haber de malo en eso? Pues precisamente es lo que nos hace vivir intensamente y pensar las cosas por el momento sin pensar en las consecuencias. Y en el momento inesperado llenamos el corazon, con un poco de amor y con un poco de odio. Me parece triste que el hecho de amar y demostrarlo con entregar el cuerpo sea asumido como algo pecaminoso, como algo destructivo, porque en realidad no lo es. Pero entonces pienso en la frase de Sade que cita Onfray: “Qué me importa a mí la suerte de mis semejantes, con tal de que yo me deleite” entonces pienso en que quizás por eso aquel joven no piensa tanto en lo que hay en su corazón sino en el placer que encuentra en el cuerpo de Émile.
Con respecto a la frase anterior me niego a pensar que Sade realmente sepa de amor, creo que solo escribe de el, pues en el placer por si solo, no podría encontrarse nunca este sentimiento, a su vez me encuentro de acuerdo con Onfray cuando dice que en estos textos no hay ningún tipo de libertad y me uno a su pensamiento de libertinaje solar, me uno a pensar que la libertad y el placer se oponen a lo nocturno, que son solares la ternura y la delicadeza y al mismo tiempo la voluntad de gozar. La verdad no llegué a imaginar que Libertinaje Solar tuviera un significado tan cierto y aceptable para mi. Que ocasionara en mi interior tantos sentimientos y en mi conciencia tantos pensamientos.

Déjame Sueltas Las Manos… (Pablo Neruda)

DÉJAME sueltas las manos
y el corazón, déjame libre!
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión —sangre, fuego, besos—
me incendia a llamaradas trémulas.

Ay, tú no sabes lo que es esto!

Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible de mis nervios.
Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
Es el incendio!
Y estás aquí, mujer, como un madero intacto
ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!

Déjame libre las manos
y el corazón, déjame libre!
Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!
No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
es precipitación de furias,
acercamiento de lo imposible,

pero estás tú,
estás para dármelo todo,
y a darme lo que tienes a la tierra viniste—
como yo para contenerte,
y desearte,
y recibirte!

Hermosas metáforas componen este poema, son esencialmente las que me llaman la atención, las que se encuentran señaladas, son una forma de describir la seducción y las ansias de obtener y recorrer el cuerpo del otro con las manos sueltas, con el corazón suelto, no se trata solo de amor, también es el deseo, ese que tanta satisfacción produce en quien logra contenerlo

Tu más Profunda Piel

Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel. No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa, en los dedos y que en algún momento, en algún gesto inadvertido, asciende con su látigo de delicia para encabritar tu recuerdo, la sombra de tu espalda contra el blanco velamen de las sábanas.

    No me mires desde la ausencia con esa gravedad un poco infantil que hacia de tu rostro una máscara de joven faraón nubio. Creo que siempre estuvo entendido que sólo nos daríamos el placer y las fiestas livianas del alcohol y las calles vacías de la medianoche. De ti tengo más que eso, pero en el recuerdo me vuelves desnuda y volcada, nuestro planeta más preciso fue esa cama donde lentas, imperiosas geografías iban naciendo de nuestros viajes, de tanto desembarco amable o resistido de embajadas con cestos de frutas o agazapados flecheros, y cada pozo, cada río, cada colina y cada llano los hallamos en noches extenuantes, entre oscuros parlamentos de aliados o enemigos. ¡Oh viajera de ti misma, máquina de olvido! Y entonces me paso la mano por la cara con un gesto distraído y el perfume del tabaco en mis dedos te trae otra vez para arrancarme a este presente acostumbrado, te proyecta antílope en la pantalla de ese lecho donde vivimos las interminables rutas de un efímero encuentro.

    Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos, el de tu hablar diferente, tu lengua insular que tantas veces me confundía. Con el perfume del tabaco vuelve ahora un recuerdo preciso que lo abarca todo en un instante que es como un vórtice, sé que dijiste " Me da pena, y yo no comprendí porque nada creía que pudiera apenarte en esa maraña de caricias que nos volvía ovillo blanco y negro, lenta danza en que el uno pesaba sobre el otro para luego dejarse invadir por la presión liviana de unos muslos, de unos brazos, rotando blandamente y desligándose hasta otra vez ovillarse y repetir las caída desde lo alto o lo hondo, jinete o potro arquero o gacela, hipogrifos afrontados, delfines en mitad del salto. Entonces aprendí que la pena en tu boca era otro nombre del pudor y la vergüenza, y que no te decidías a mi nueva sed que ya tanto habías saciado, que me rechazabas suplicando con esa manera de esconder los ojos, de apoyar el mentón en la garganta para no dejarme en la boca más que el negro nido de tu pelo.

    Dijiste "Me da pena, sabes", y volcada de espaldas me miraste con ojos y senos, con labios que trazaban una flor de lentos pétalos. Tuve que doblarte los brazos, murmurar un último deseo con el correr de las manos por las más dulces colinas, sintiendo como poco a poco cedías y te echabas de lado hasta rendir el sedoso muro de tu espalda donde un menudo omóplato tenía algo de ala de ángel mancillado. Te daba pena, y de esa pena iba a nacer el perfume que ahora me devuelve a tu vergüenza antes de que otro acorde, el último, nos alzara en una misma estremecida réplica. Sé que cerré los ojos, que lamí la sal de tu piel, que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda; en algún momento llegué a perderme en el pasaje hurtado y prieto que se llegaba al goce de mis labios mientras desde tan allá, desde tu país de arriba y lejos, murmuraba tu pena una última defensa abandonada.

    Con el perfume del tabaco rubio en los dedos asciende otra vez el balbuceo, el temblor de ese oscuro encuentro, sé que una boca buscó la oculta boca estremecida, el labio único ciñéndose a su miedo, el ardiente contorno rosa y bronce que te libraba a mi más extremo viaje. Y como ocurre siempre, no sentí en ese delirio lo que ahora me trae el recuerdo desde un vago aroma de tabaco, pero esa musgosa fragancia, esa canela de sombra hizo su camino secreto a partir del olvido necesario e instantáneo, indecible juego de la carne oculta a la conciencia lo que mueve las más densas, implacables máquinas del fuego. No eras sabor ni olor, tu más escondido país se daba como imagen y contacto, y sólo hoy unos dedos casualmente manchados de tabaco me devuelven el instante en que me enderecé sobre ti para lentamente reclamar las llaves de pasaje, forzar el dulce trecho donde tu pena tejía las últimas defensas ahora que con la boca hundida en la almohada sollozabas una súplica de oscura aquiescencia, de derramado pelo. Más tarde comprendiste y no hubo pena, me cediste la ciudad de tu más profunda piel desde tanto horizonte diferente, después de fabulosas máquinas de sitio y parlamentos y batallas. En esta vaga vainilla de tabaco que hoy me mancha los dedos se despierta la noche en que tuviste tu primera, tu última pena. Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta, quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo.

Aquí podemos notar la relación de los sentidos con lo erótico. Qué sería de lo uno sin lo otro, que sería de la piel de cada ser humano sin ese olor que a cada uno caracteriza, de aquellas fragancias que se impregnan en nuestra memoria y nos traen todo tipo de recuerdos. Nos hacen trasladarnos a mundos maravillosos y sentir con solo algo que nos guste el placer mas infinito, todo esto con solo olfatear un poco o buscar en la memoria el olor que nos desvela y nos hace suspirar.

AGITESE ANTES DE USAR (Composición Libre)

Con el paso del tiempo
Yo, una mujer de 65 años, he permanecido 40 de ellos felizmente casada. Aunque debo confesar aunque sea para mis adentros que hace algunos días sentí melancolía recordando aquellos tiempos cuando apenas éramos dos jóvenes enamorados, cuando la pasión era como una llama de fuego infalible, cuando añoraba cualquier momento a su lado a solas para derrochar con locura todo el amor que de mi corazón brotaba y que hacia a mi cuerpo temblar… Eran los tiempos de la juventud que aunque me traen recuerdos hermosos, también me hacen ver los inevitables estragos que hace el tiempo, mi alma es ahora más sabia, pero mi cuerpo se ha deteriorado un poco, aunque claro, es el cuerpo de una mujer de 65 años. Y mi marido quien ya tiene 70 ha perdido la virilidad que tantos goces de placer me regaló. Nuestro amor sigue intacto, es inclusive mucho más fuerte, pero es innegable que quisiéramos revivir las aventuras del pasado que nos hacían enloquecer.
Hace una semana, solo por curiosidad quise pasar por una tienda de esas que frecuentan las parejas hoy en día, Si, una tienda erótica, desde el andén observé por las vidrieras, pues sentí  un poco de vergüenza para entrar. Había un pequeño frasco con un color llamativo que decía: “Descubre tu máxima potencia sexual y goza como nunca”  - Agítese antes de usarlo.
Se me pasaron no se que cosas por la mente, perdí la vergüenza estúpida que en ese supremo instante me acompañaba, entré a la tienda, compré el frasco y me lo llevé a casa. De alguna manera sabia que mi amado esposo deseaba tanto como yo revivir las pasiones de nuestro amor. Asi fue, el quiso tanto como yo seguir el juego y tomó el contenido del frasco. Tardó pocos momentos para volver a ver en el la virilidad que me trasladaba a otro lugar del universo. Fui suya como lo fui hace 40 años, y sentí la misma satisfacción o quizás mucho mayor. Fue un momento perfecto; lleno del amor que nunca perdimos y del placer que había estado ausente.

jueves, 19 de mayo de 2011

VIAJE Al SEXO!!!

Viaje Psiquico por los deseos


Hace tiempo, no sé cuanto, un dia desperté queriendo tener experiencias nuevas, cosas diferentes. Me encontraba divagando entre miles de pensamientos y sentimientos, que para aquel entonces naufragaban en mi cuerpo y en mi alma.
Yo estaba pensando en darle un nuevo toque a mi vida, en tomar un nuevo riesgo . ¿Qué podría ser? Tal vez un viaje, Pero a donde? - Quizás a una ciudad a la que alguien me había invitado y de la que ya habia escuchado hablar varias veces, un lugar que podría ser divertido, un lugar que podría cambiarme. Pero esque no se trataba de una ciudad cualquiera, se trataba de un lugar prohibido, de algo desconocido para mi. Pero yo ya había leido mucho del tema y algunas amigas tambien me habian hablado de ello. Decían que era un sitio donde olvidaría por momentos todo lo que me rodeaba y conocería placeres, pasiones, destaría sentimientos que por tanto tiempo llevaba guardados y que me impedía sacar por mis supersticiones y concepciones ambiguas de la vida, el placer y el amor.


Así que preparé mi viaje, ya era hora de hacerlo. Ya había esperado demasiado tiempo y a lo mejor era una buena oportunidad para encontrar aquella mujer desconocida que había en mi interior. Razón por la cual incluí en mi equipaje aquel liguero rojo que por años guardé esperando la ocasión perfecta.


A pesar de los nervios y el susto que me producia el conocer algo que para mi era tan incierto, pensaba en que a lo mejor aquello que ba a conocer me produciría satisfacción y felicidad.
Si será el momento? me preguntaba. Tal vez si, tal vez no, pero yo ya estaba decidida. Ya no habia tiempo para arrepentimientos ni tormentos.


Tomé mi equipaje, me dirigí hacia la cidad donde se encontraba un  viejo amor, que hacia tiempo habia dejado escapar. Cuando lo vi me armé de valor, por vez primera me lancé a sus brazos y con 32 años que tenía fue mi primer "Viaje al Sexo" pero tambien fue un viaje al amor y al placer, y permití que aquel hombre que un dia tocó mi alma, ahora pudiera tocar mi cuerpo.